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Lookahead de 6 semanas: cómo se arma y para qué sirve

El lookahead no es un cronograma más corto. Es el filtro que decide qué trabajo ya se puede prometer — y el que evita que la semana se llene de tareas imposibles.

Por qué seis semanas

El horizonte no es dogma: es el tiempo que tardan en liberarse las restricciones típicas de esa obra. Seis semanas es la convención porque cubre el plazo habitual de compras y de respuesta a consultas de proyecto.

Si tu cuello de botella son importaciones a doce semanas, un lookahead de seis llega tarde a lo único que importa. Si todo se resuelve en dos, seis semanas genera burocracia sobre trabajo que aún cambiará. La regla real: el horizonte lo fija la restricción más lenta que realmente gobierna la obra.

Las tres cosas que hace

FunciónQué produce
ExplotarActividades del plan maestro convertidas en tareas ejecutables y prometibles.
Analizar restriccionesUn inventario con responsable y fecha por cada cosa que falta.
LiberarUn pool de trabajo listo: tareas sin restricciones abiertas, disponibles para prometer.

Ese pool de trabajo liberado es el producto real del lookahead. Sin él, el plan semanal se arma con lo que toca por cronograma en vez de con lo que se puede hacer — y ahí es donde nace el PPC bajo.

El inventario de restricciones

Una restricción es cualquier cosa que impide empezar una tarea. Las categorías habituales:

RestricciónPregunta que responde
Diseño / información¿Están resueltos los planos y las consultas pendientes?
Materiales¿Está comprado, fabricado y en obra a tiempo?
Mano de obra¿Existe la cuadrilla con la especialidad necesaria?
Equipos¿Está disponible el equipo, sin competir con otro frente?
Trabajo previo¿Terminó y se recibió el trabajo del oficio anterior?
Permisos¿Están las autorizaciones e inspecciones aprobadas?
Seguridad¿Está el procedimiento definido y las condiciones dadas?

Dos reglas hacen que el inventario funcione: cada restricción tiene un nombre propio —una persona, no un área— y una fecha comprometida de liberación anterior a la fecha en que la tarea debe empezar. Sin dueño y sin fecha, la lista es un acta de reunión.

El error que lo vacía de sentido

Mantener el lookahead y aun así meter en la semana tareas con restricciones abiertas “porque hay que avanzar”. En cuanto eso se permite una vez, el filtro deja de existir: el lookahead se convierte en un informe que alguien actualiza y nadie usa para decidir.

La prueba de que un lookahead está vivo es simple: ¿alguna vez impidió que una tarea entrara a la semana? Si la respuesta es no, no está filtrando nada.

Cómo se conecta con el PPC

El lookahead y el PPC son las dos mitades del mismo mecanismo. El lookahead decide qué se puede prometer; el PPC mide si esa promesa se sostuvo. Cuando el PPC baja y las causas apuntan a “prerrequisito de obra” o “materiales”, el problema casi nunca está en la semana: está en un lookahead que dejó pasar trabajo sin liberar.

Puedes medirlo con la calculadora de PPC: si la causa dominante es una restricción que debió liberarse antes, ya sabes dónde intervenir.

Esto mismo, pero sin planilla

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